03 enero 2010

PAUL AUSTER: INVISIBLE


Lo último que hice en el ya finalizado año 2009 fue leerme "invisible" de Paul Auster. Conocí su obra en un viaje a New York leyéndome la mítica "trilogía de Nueva York". No se puede elegir un mejor lugar para leer dicho libro que estando en la ciudad que nunca duerme. Allí estaba yo, con mi amigo Mac, recorriendo los mismos lugares que los protagonistas de "ciudad de cristal", una de las tres partes de la trilogía (junto a "fantasmas" y "la habitación cerrada"). Disfruté enormemente ese libro y ese viaje, pero debo confesar que es lo único que había leído de Paul Auster (sí, no he leído "leviatán" ni "la noche del oráculo" ¿qué pasa?) hasta ahora. Prometo poner remedio a esto en los próximos meses.
Me gusta mucho la manera de narrar de Auster: el azar dentro de lo cotidiano; los diferentes caminos que toman los personajes para, casi siempre, volverse a encontrar en unas circunstancias nada comunes para el resto de los mortales, pero que Auster hace creíbles al 100% con su maestría; lo bien que juega con el lector para no dejarnos saber del todo lo que es realidad y ficción...
En "invisible" se repiten estos mismos patrones. El protagonista es Adam Walker, estudiante de literatura en la universidad de Columbia. Estamos en 1967 en una fiesta de estudiantes. Rudolf Born y su compañera Margot entran por casualidad en la vida de Walker al proponerle éste dirigir una revista literaria. A partir de aquí, Auster empieza a llevarnos adelante y atrás en el tiempo, a narrar en primera y tercera persona, a crear historias paralelas de los personajes, a intrigarnos, a hablarnos de sexo, esclavitud, política y espionaje de una manera que a mí, personalmente, me ha dejado sin aliento. No quiero explicar más de la trama del libro. Vete ahora mismo a la librería de tu barrio y cómprate inmediatamente "invisible", un libro que, pese a que su final me ha decepcionado un poco (he dicho "un poco"), es, según los incondicionales de Auster, una de sus mejores obras. No lo dudo.
Qué mejor manera de homenajear a Auster que con el que debería ser el himno oficial de New York City (Nu Yok, como pronuncian los NewYorkinos) interpretado por el que debería ser algo así como el alcalde honorífico perpetuo de la ciudad. Feliz 2010.

7 comentarios:

papi oso dijo...

Por si aporto algo al tema te dejo un par de links de esa revista online tan "chachipiruli-chipendilerendi" que es Wakan.
Ahi van los links:
Sobre trilogia de New York:
http://www.twakan.com/numero1/TrilogiaRedNuevaYork1.htm

Una conversacion entre Paul Auster y Lou Reed:
http://www.twakan.com/numero1/ConversacionAusterReed.htm

Luis dijo...

Gracias Papi Oso. Tú siempre tan "al loro", como diría Laporta

P.I.G. dijo...

Qué quieres que te diga, pero el libro no es nada del otro mundo... la trama engancha, no lo niego, pero el estilo es ramplón -por momentos hasta casi chabacano-, no tiene apenas valores expresivos, formalmente es tosco... Creo que además tiene mucha carnaza puesta a propósito para llamar la atención de un tipo de lector populachero y poco exigente y para distraer con el contenido antes que deslumbrar con la palabra, y en general no pasa de ser literatura de consumo y poco más. Fácil, digerible y efímero.

Pero... caramba, ahora que releo mi propio párrafo: por dios, no pretendía ser ofensivo con las personas a quienes os haya gustado, eso que quede claro.

Un saludo.

Luis dijo...

P.I.G.: Hombre, ese es el estilo de Paul Auster y su encanto, tío el utilizar lenguaje sencillo y nada rebuscado. En la sencillez está su encanto. Si no te gusta ese estilo de narrar, es normal que no disfrutes su obra.

Saludos

P.I.G. dijo...

Ya, pero no me refería a eso, a la sencillez. Sencillo es Pío Baroja, por ejemplo, o en literatura anglosajona y actual -y de éxito- A.S. Byatt, grandes escritores. La sencillez es una virtud, sin duda, pero me refería a otra cosa... no sé, siempre pienso, y perdóname la licencia, que la palabra de Auster en ese libro no consigue alzar el vuelo. Mientras lo leía no me venía otra imagen a la cabeza, y siempre tenía esa incómoda sensación de estar ante una prosa muy anclada al suelo. Muy de andar por casa. Ágil, efectista, con una apabullante soltura, todo eso es verdad. Pero mundana y banal.
Bah, da igual, no me hagas caso:P. Y además, seguramente me influyó que no había leído nada suyo y tenía una idea previa y unas expectativas posiblemente equivocadas.

Gracias por contestarme:). Un saludo.

Luis dijo...

P.I.G.: vamos, que no te gustó el libro. Eso es perfectamente respetable, hombre. Sólo faltaría. A mí Auster me gusta mucho, pero es cuestión de gustos, claro. Si no disfrutas de él, pues pasa de él y ya está. Prueba con "la trilogía de Nueva York" a ver que tal... si es que quieres seguir investigando su obra, claro.

Un abrazo

P.I.G. dijo...

Aquí venía yo con un ejemplo que se me acababa de ocurrir y veo que ya me has contestado. Pero bueno, lo diré de todas formas: lo de la sencillez y a la vez el irresistible encanto y el estar tocado por la genialidad es como... el "Is this love" de whitesnake! Nada de cosas rebuscadas, nada de complicaciones, tres acordes y un par de melodías... pero qué melodías, y qué acordes. Qué tendrá para estar siempre levitando por encima del resto de baladas parecidas. Pues... en fin, a algo así me refería, y a Baroja le pasa lo mismo, por cierto.

Uff, esto de acabar relacionando a Coverdale con Baroja no debe ser bueno:P Es que estaba leyendo otros posts tuyos y se me han mezclado los cables!

Probaré con la trilogía, sí. Aun así, lo pasé bien leyendo "Invisible", eso que conste, porque cuando un libro me desagrada del todo lo dejo y santas pascuas, y no fue el caso. Creo que más o menos también he señalado sus méritos. Y la verdad es que la historia de los tiparracos que desfilan por ahí engancha, jeje.

Saludos.